El enrachado Rodrigo anota los dos goles del equipo de Marcelino, que se relajó en la segunda parte

El Krasnodar amenaza la continuidad del Valencia en la Europa League. Tras una primera mitad autoritaria donde Rodrigo hizo dos goles en 24 minutos, el Valencia se diluyó en el segundo acto y encajó un tanto que le complica el partido de vuelta en Rusia. Con la victoria y la eliminatoria en el bolsillo tras 45 minutos espléndidos, la tropa de Marcelino, que no quería encajar gol, fue inferior ante un Krasnodar que salió respondón en la segunda mitad.

4-4-2 (D.P.)

Marcelino García Toral

13

Neto

15

Lato

12

Mouctar Diakhaby

21

Cristiano Piccini

5

Gabriel Paulista

7

Cambio

69′

Sale Cheryshev

Gonçalo Guedes

10

Tarjeta amarilla

54′

Tarjeta amarilla

Parejo

8

Carlos Soler

17

Tarjeta amarilla

80′

Tarjeta amarilla

Coquelin

19

2 goles

11′

Gol

23′

Gol

Cambio

62′

Sale Santi Mina

Rodrigo

9

Cambio

78′

Sale Rubén Sobrino

Gameiro

39

Matvey Safonov

89

Cambio

54′

Sale Ari

Dmitriy Stotskiy

5

Uros Spajic

4

Tarjeta amarilla

71′

Tarjeta amarilla

Martynovich

98

Petrov

77

Tarjeta amarilla

19′

Tarjeta amarilla

Kaboré

14

Tarjeta amarilla

80′

Tarjeta amarilla

Olsson

8

Cambio

88′

Sale Artem Golubev

Gazinskiy

7

Cambio

79′

Sale Magomed-Shapi Suleymanov

Wanderson

16

1 goles

62′

Gol

Tarjeta amarilla

44′

Tarjeta amarilla

Claesson

6

Cristian Ramirez

4-3-3

Oleg Fomenko

En un momento rebosante de acierto y juego, Rodrigo, el renacido, volvió a marcar. Lo hizo por partida doble en 24 minutos de efectividad que hicieron pensar en la ejecución del pelotón ruso. El domingo marcó un gol prodigioso y su entrada en la Europa League, tras perderse los duelos ante el Celtic por lesión, fue ruidosa. En el primero, desplazado a la derecha, arrancó en diagonal hacia la frontal y pegado a la línea fue burlando contrarios haciéndose sitio hasta que lanzó un tiro de rosca con el interior de su pierna izquierda que engordó la red. Su conducción con el balón arrancó justo en la separadora del terreno de juego donde recibió de Gameiro.

En el segundo tanto precisó de un golpeo rápido de primeras tras recibir un pase tenso de Lato desde la izquierda. El lateral, sin apenas minutos este curso, le entregó un balón de oro, tras recibir de Parejo en una apertura a la izquierda, que el internacional volvió a embocar. Cada doce minutos hubo gol de Rodrigo. Jugando por detrás de Gameiro, bajando al centro para ayudar en la salida de balón, y cayendo a banda con libertad, Rodrigo reinó en Mestalla. Once goles y seis asistencias engordan ya una estadística famélica hasta que marcó en Balaídos el 19 de enero. Cuatro de sus últimos goles los ha hecho en los últimos siete días, repartidos entre Copa, liga y Europa League.

Sometido por el Valencia en la primera mitad, el equipo ruso se levantó en la reanudación. El Krasnodar, un nuevo rico con apenas once años de antigüedad y perfil de fútbol ofensivo y de posesión, levantó su bandera en Mestalla con un gol de Claesson que marcó anticipándose a un dormido Piccini. En ese periodo ganó duelos y se sacudió de encima al Valencia con buen juego. El partido de vuelta se prevé duro para el once del murciélago.

Sin acabar de engancharse a la dinámica brillante del equipo, desde la izquierda, a pierna cambiada, como a él le gusta, partía Gonçalo Guedes. Mestalla espera su vuelta. Pero desde que superó su última operación no es el mismo. Atolondrado con la pelota, el talento de Benavente no se encuentra asimismo. Juega de forma atropellada, elige mal en la toma de decisiones y resbala a menudo como si a la hora de calzarse no escogiera bien los tacos adecuados. Suplente ante el Athletic el domingo, Guedes y su potente tren inferior volvieron a la titularidad ante el Krasnodar con el graderío de Mestalla pendiente de su despertar. Una asistencia a Gameiro echando a correr por su costado que el francés desaprovechó equivocando el remate estrepitosamente fue su mayor aportación. En un Valencia luminoso, fluido y que vuelve a correr, el fútbol precipitado del portugués sigue sin encajar. Un lunar para el revitalizado bloque de Marcelino.

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