Una nueva filtración asegura que en el control posterior a la final de la Champions de Cardiff se le encontró cortisona y que meses después incumplió las instrucciones en otro test. El club niega incumplimientos

La última remesa de revelaciones a partir de documentos confidenciales obtenidos por Football Leaks destapa dos incumplimientos de Sergio Ramos de las normas antidopaje, tal como publica este viernes el semanario alemán Der Spiegel. Según su relato, el test antidopaje al que fue sometido el capitán del Real Madrid el 3 de junio de 2017, después de la final de la Champions League en Cardiff, encontró en la muestra del futbolista trazas de dexametasona, un preparado de cortisona con efectos antiinflamatorios y analgésicos. En el formulario del control, el médico no había mencionado que al futbolista se le hubiera administrado ese medicamento.

Cuando la UEFA pidió explicaciones al jugador sobre el resultado del control, Sergio Ramos contestó traspasando la responsabilidad al médico del club, y adjuntó un informe firmado por el facultativo, que se atribuía la culpa del incidente. Según su versión, había infiltrado al jugador en el hombro izquierdo y en el tobillo izquierdo, en los que venía arrastrando dolencias, con la sustancia que detectó el control. Sin embargo, en el formulario que acompañaba al test, donde debía haberlo indicado, anotó 1,2 mililitros de otra sustancia, Celestone Cronodose, más conocida como betametasona. Igual que la dexametasona, se trata de un glucocorticoide que también tiene efectos antiinflamatorios.

En su respuesta a la UEFA después del positivo, el médico también explica las circunstancias que dice que justifican su error, que atribuye a la «euforia» del momento, después de haber ganado la Champions a la Juventus por 4-1. El doctor asegura que en las casi dos horas en las que el jugador y él permanecieron en la sala antidopaje pasaron por allí el rey Juan Carlos I y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que contribuyeron a su confusión.

Según Der Spiegel, después de estas explicaciones, la UEFA consultó con un experto externo sobre los efectos que habría tenido la administración de 1,2 mililitros de dexametasona. Este perito determinó que una dosis como la que aseguraba haberle administrado el médico del Real Madrid habría dejado en la muestra del control unos rastros similares a los que había encontrado en ella el laboratorio antidopaje de Seibersdorf, en Austria. Después de este informe, la UEFA decidió cerrar el caso con una advertencia al club en la que le pedía mayor diligencia de allí en adelante.

Después de publicarse esta información, el Real Madrid publicó un comunicado en su web oficial en el que dice lo siguiente: «1. Sergio Ramos nunca ha incumplido la normativa de control antidoping. 2. UEFA solicitó información puntual y cerró el asunto referido inmediatamente, como es habitual en estos casos, tras la verificación de los propios expertos de la agencia mundial antidopaje, AMA, y de la propia UEFA. 3. Sobre el resto del contenido de la mencionada publicación, el club no se pronuncia ante la evidencia de lo insustancial de la misma».

Ducha antes del control

El segundo de los incumplimientos de Ramos al que se refiere Der Spiegel habría sucedido meses después, el 15 de abril de este año, después del partido de LaLiga Real Madrid-Málaga en el estadio La Rosaleda, que terminó 1-2. Según el relato del semanario alemán, un agente antidopaje de la agencia española requirió al jugador para que pasar un control. Él dijo que quería ducharse antes, algo en lo que no estuvo de acuerdo el agente, que en su informe posterior aseguró que le había prohibido hacerlo. El futbolista se encontraba acompañado de un médico del club, y ambos discutieron con la persona encargada del control: aseguraban que la ducha previa era algo permitido, a pesar de la negativa del agente. La reglamentación al respecto recoge que el deportista no debe separarse de la persona que le va a realizar el control desde que es requerido para ello; no dice explícitamente que no pueda ducharse antes del procedimiento. Pese a la advertencia, Ramos decidió ducharse, y lo hizo delante del agente, según su informe.

La Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte aclaró a Der Spiegel en un comunicado que había revisado el incidente y que no había encontrado ningún incumplimiento de las normas antidopaje.

El semanario alemán también relata otro incidente del Real Madrid con los servicios antidopaje de la UEFA, que sucedió meses antes de la final de Cardiff, el 1 de febrero de 2017. Según su relato, los vampiros se presentaron en las instalaciones del club blanco para realizar controles por sorpresa a diez de sus jugadores, y la situación acabó fuera de control por la actitud de los futbolistas blancos. Las hostilidades las abrió Cristiano Ronaldo, que se quejó de que siempre lo eligieran a él para esas pruebas. Cuando tuvieron que pincharle por segunda vez, el portugués volvió a mostrar su descontento, lo que según el informe de los funcionarios de la UEFA «provocó mucha tensión en la sala de control antidopaje». 

También extrajeron sangre a Toni Kroos y la situación se siguió deteriorando. En ese momento, apareció personal médico del Real Madrid, y fueron ellos quienes pincharon a los ocho jugadores restantes para extraerles la sangre de los controles. Los empleados de la UEFA «lo aceptaron de manera excepcional», según su informe, escudándose en la «situación de tensión».

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